Lo que dura

Hace unos días celebramos un plenario híbrido. Podría parecer que siempre estamos de asamblea, con turno de palabra, órden del día y pocas decisiones, pero lo cierto es que en más de siete años, nunca habíamos encontrado un espacio para sacar la lupa y tomarnos el pulso. O el ritmo de los latidos del corazón. O la zozobra, o el rumbo, o las ganas. Es extraño lo dificil que es encontrar un lugar para compartir cómo nos sentimos y como podemos hacerlo mejor para cuidarnos.

El caso es que hace unos días, no estábamos todas, pero nos reunimos en un plenario y encontrarse así fue cuidarse, mucho. Un regalo.

Leímos un maravilloso texto escrito por Mon y quizás haya pocas maneras para contar mejor por qué existimos y porque queremos seguir existiendo.

Aquí va:

L O   Q U E   D U R A

En muchos lugares del mundo se esfuerzan por conservar y proteger las semillas autóctonas, muchas de ellas se han perdido ya, pero existe quien se preocupa de ellas y no las deja morir. Esas semillas no son solo promesa de futuro, condición para el nacimiento, son mucho más. Esas semillas son memoria, llevan con ellas la historia de un territorio, son parte de él, conocen el lugar donde serán plantadas: la tierra, el agua, el clima, la composición del suelo, las técnicas agrícolas que les serán aplicadas. El tiempo, la constancia, el compromiso hacen posible esas semillas. Son el producto de vínculos sagrados y duraderos entre territorios vivos y quienes los habitan.

Lo que dura tiene memoria, una memoria que se convierte en relato, en narración. Convertir nuestra memoria colectiva en nuestro propio relato es el único antídoto contra el tiempo del reloj, el tiempo que camina imparable hacia adelante, tiempo como enemigo. Durando y contándonos dejamos de ser el tiempo como flecha y somos el tiempo como ciclo, nuestros propios ciclos dentro de ciclos más grandes. De entre los tiempos posibles, si esperamos suficiente, podemos encontrar a los que son aliados, y ahí nos damos cuenta que no era una espera sino un ritmo.

Lo que dura permite cambiar de velocidad: permite la urgencia, la rapidez, y sobre todo, la lentitud, incluso pararse. Lo que dura permite la acción: grandes eventos,  rutinas,  y sobre todo la atención a lo sutil, incluso la pura presencia. Lo que dura permite muchas voces dentro de sí: los disensos, los consensos, y sobre todo, los susurros, incluso los silencios.

Lo que dura permite la hospitalidad, porque propone un lugar al que llegar; permite las despedidas dulces, lentas, y el duelo, porque propone un lugar del que irse; y sobre todo, lo que dura, es un lugar al que volver. Tener lugares a los que volver es una suerte; ofrecer a los demás lugares a los que volver es un tesoro.

Gracias a lo que dura por hacer un hueco a nuestros errores, sin tener que sentir la ansiedad del todo o nada, por recordarnos que hay más formas de amor que el enamoramiento, por elegir echar raíces, por proponer simples y bellos quedarses en un mundo de tantos marcharses.

Alguien camina por un bosque, ante la belleza del momento decide representarlo, inmortalizarlo, pero en lugar de hacer una foto saca su lápiz y su cuaderno, lo va a dibujar, lo que dura tiene el sabor del dibujo. Acompañemos a esa persona. Comienza a dibujar, vuelve al mismo lugar cada día, observa ese trozo de tierra que le ha conmovido y se esfuerza en trasladarlo al papel. No lo consigue, la mirada detenida del dibujante descubre esa imposibilidad, ese límite: nada está quieto. Los pájaros, el viento, los insectos, las nubes, la lluvia, el agua, el ciclo pausado de la vida se muestra ante nuestro dibujante. El bosque es, o más bien, está siendo. Pertenece también al mundo de aquello que dura.

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X Jornadas Agroecológicas de Lavapiés

Las vecinas y vecinos del barrio de Lavapiés llevan ya 10 años organizando las Jornadas Agroecológicas de Lavapiés, una maravillosa oportunidad para conocer las iniciativas de consumo que se mueven por el barrio, conocer a otras personas interesadas en todo este mundo agroecológico o incluso, poner en marcha un nuevo proyecto.

Nuestro grupo nació precisamente en una de estas jornadas, gracias a que personas de otro grupo de consumo organizaron un taller para seguir replicando la iniciativa.

Os dejamos el cartel con las actividades que han programado para los próximos días.

Las verduras triunfaron

Es un hecho: el sábado la verduras lo petaron. Más de 2.000 personas se pasaron a lo largo de todo el día por La Tabacalera de Lavapiés para disfrutar de la fiesta que organizamos para apoyar a nuestro proyecto agroecológico.

Estamos muy contentas por muchos motivos -a quién no le viene bien una buena fiesta a tiempo- pero especialmente por la alta participación del público infantil. Por el patio se pasaron un montón de niñas y niños que pudieron disfrutar de los talleres de encuadernación, del barro, de las bombas de jabón gigantes, del maravilloso taller de los sentidos de nuestras compis Carol y Miriam y del espectáculo de clown de nuestra compi Shanta, que en 5 minutos se metió a niños y adultos en el bolsillo. Gracias a todos los grupos de música que nos acampañaron, a las Chupaleiras que nunca fallan, a las personas que compartieron sus saberes en los talleres de iniciación al clown, de erotismo y de las líneas de Hartamann (nuestros compis Víctor y José) y gracias al Dj híbrido Guirititrán.

Varias personas se acercaron para preguntar por el proyecto que estaba detrás del evento. Otros años nos hemos llevado algo de info impresa para repartir nuestro modelo de relación huerta- grupos de consumo, pero este año, nos quedamos sin folletos…

Podéis leer sobre nuestra historia y nuestro modelo por aquí, pero así resumidísimo, simplemente destacar que Hibridxs de Lavapiés somos uno de los tres grupos que recibimos las verduras de la huerta Puerroflaútica, junto con el grupo de Vicálvaro y el grupo Candra. Nacimos en mayo de 2010, justo cuando se celebraban las jornadas agroecológicas en el barrio en un taller montagrupos. Desde el principio, optamos por la asamblea como la herramienta de toma de decisiones. Y entonces empezó todo. Los debates eternos sobre el nombre, el modelo, los días de reparto…La mayoría de los puntos que decidimos aquellos días siguen hoy en pie: nos llamamos Híbridxs, somos cesta cerrada (comemos lo que sale de la huerta cada temporada), repartimos los lunes y después del reparto nos vamos a tomar unas cañas para hacer grupo. Ninguna de las 4 cosas ha faltado en siete años, especialmente lo de las cañas.

Pero la decisión fundamental fue elegir desde el principio a nuestras hortelanas, que por aquel entonces eran tres mujeres que arrancaban una huerta en Perales de Tajuña. Entre ellas y nosotras formamos el colectivo A cascopuerro con el compromiso por su parte de proveernos de verduras y por el nuestro, de contribuir con una cuota mensual, ir a la huerta a apoyar las labores del campo y celebrar un plenario donde, entre otras cosas, revisaríamos conjuntamente la planificación de la tierra y las cuentas del proyecto.

Dos de las tres mujeres maravillosas (Ruth y Andrea) han seguido con sus vidas por distintos puntos del planeta e Isa ha seguido adelante con el proyecto que desde el año pasado, junto a Matías, se llama Colectivo Puerroflaútico.

Desde el inicio, cada año hemos celebrado una fiesta que nos sirve para celebrarnos, para hacer cuadrar las cuentas y para cubrir gastos que han surgido durante el año. Todo lo que recaudamos el sábado será para terminar de pagar el riego por goteo que instalamos el año pasado en nuestra huerta para optimizar el uso del agua.

Llevamos siete años construyendo este proyecto agroecológico con la intención de consumir de un modo más responsable y más local, para evitar en la medida de lo posible la explotación de nuestra tierra y de nuestras hortelanas y para, verdura a verdura, reparto a reparto, convertirnos en un grupo de afectos compartidos. Y aquí seguimos, juntas, desde esta pequeña revolución de barrio. 

Y sí, el sábado las verduras lo petaron. Muchas gracias a todas y todos los que os acercasteis.

Fiesta de apoyo a nuestra huerta y nuestras hortelanas

Un año más, y ya vamos por el séptimo, volvemos con la fiesta de apoyo al proyecto agroecologico que alimenta nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

Juntos con nuestras hortelanas y los grupos de consumo Candra y Vicálvaro, os invitamos a nuestra fiesta de la agroexología el próximo sábado 22 de abril en la Tabacalera de Lavapiés.

Habrá comida, mucha comida, local y ecológica, durante todo el día (menú a las horas de la comida y tapeo durante el resto de la jornada). Tendremos actividades para peques y grandes, disfrutaremos de cuentacuentos, habrá barro, tendremos talleres para alimentar el espíritu y también para aburrir al alma.

Y música, la música estará con nosotras todo el día. Desde las 15h disfrutaremos de la particular selección de nuestro DJ Sebas Guirititrán y a partir de las 18h los conciertos. Tendremos a las pandereteiras, a The Fire Stones, a Nonno y repetimos con los ritmos palmeros de Guacamayo Tropical.

Habrá sorteo de una cesta de verduras de nuestra huerta ¡Ojo! ¡Una vez que la prueban ya nadie vuelve al Carrefour!

Todos los fondos que recaudemos con la venta de comida y bebida estarán destinados al proyecto agroecológico Puerroflautas, en concreto, para terminar de pagar nuestro flamante riego por goteo.

¡Veniros todas y no os olvidéis de contárselo a todo el mundo!

El domingo que terminamos con las habas y los tirabeques de la huerta

Al tirabeque lo confunden con el guisante.

Pasa en las mejores familias, alguien dice que te pareces a la prima que todo el mundo conoce y nadie se pregunta si es que es la prima la que se parece a ti.

Porque, ¿sabe alguien si fue antes el guisante o el tirabeque?

Este no es un blog de buenas respuestas. Es simplemente el blog de un grupo de consumo que, entre otras cosas, va a la huerta a ayudar a sus hortelanas a recoger las verduras, a plantarlas, a mirarlas o, literalmente, a llenarlo todo de mierda. Somos un grupo especialista en abonar la tierra.

El domingo pasado fuimos a recoger tirabeques. Tirabeques y habas. Nadie confunde a las habas con los guisantes, ni las habas con los tirabeques. Las habas son más grandes, más duras, más potentes. Y además numerosas. Este año hemos tenido tantas habas que hemos hablado mucho sobre ellas. “¿Qué haces con tus habas?” ha sido la pregunta más frecuente los lunes de reparto. Si hay algo bueno en haber recibido tantas habas este año es que todas hemos podido dedicar un tiempo a la introspección. ¿Hay algo más meditativo que sacar habas de sus vainas?

Este no es un blog de buenas respuestas.

Además de recoger los últimos coletazos de la cosecha de habas y tirabeques de este año, hicimos tres cosas importantes el domingo pasado: descubrimos un lugar sospechosamente espectacular al lado de la huerta (un espacio para celebrar eventos que nos dejó un sabor entre la estupefacción y la sospecha); nos tomamos unas cañas en la maravillosa plaza de Colmenar de la Oreja y cenamos pizza en la finca de Daniela.

Cenamos pizza bajo una luna casi llena en una noche casi solsticio. Todo fue muy híbrido, que es lo mismo que decir que fue un momento dulce improvisado. Dulce y salado, una de las pizzas llevaba piña.

Fiesta de autofinanciación de nuestra huerta

Nuestras hortelanas han cambiado de huerta, de localidad y hasta de nombre. Todo se mueve, pasan las estaciones.

Si antes estábamos en Perales de Tajuña, ahora nuestras verduras crecen en un punto intermedio entre Chinchón y Morata de Tajuña. Antes el proyecto agroecológico que nos da de comer se llamaba A Casco Puerro y ahora Puerroflautas -en un intento de reapropiarnos de términos socialmente denostados.

Y otra novedad, nuestra huerta por fin estrena riego por goteo. Un avance para el bienestar de nuestras verduras, de nuestra tierra y de las espaldas de nuestras hortelanas.

Y como todo avance implica un esfuerzo, nuestra fiesta de autofinanciación anual servirá este año para recuperar la inversión del sistema de riego gota a gota.

Os invitamos este sábado 16 de abril a partir de las 19h en el CSO La Quimera de Lavapiés. Habrá música, con Guacamayo Tropical  y Takeover Sound System, tapas veganas, ecológicas e ilustradas y habrá taller montagrupos. Nuestro grupo de consumo nació de uno de esos talleres y hoy, seis años después, seguimos celebrando, alimentándonos y creciendo con el consumo afectivo.

Estáis todas invitadas.

FIESTA

Visita a nuestros productores de magdalenas, “El Zorzal”

Un equipo de hibridxs fuimos a visitar a nuestros productores de magdalenas El Zorzal a su pueblo, Malpartida de Corneja. El Ruso y Jaume nos enseñaron el horno familiar de leña que lleva ya cuatro generaciones funcionando.

Como buenos panaderos nos recibieron con el delantal puesto, con las manos en la masa y con varias bandejas de magdalenas recién horneadas. Mientras nos explicaban el funcionamiento del horno, alguien comentó: “coger las que queráis, es una cata”. Y nosotras, que somos muy obedientes, comimos. Con la cata, dimos buena cuenta de las distintas variedades: de harina de trigo, de algarroba, con pepitas de chocolate… Y como si de una barra libre se tratara, seguimos comiendo. Aquello estaba siendo solo el aperitivo -o el paraiso- y poco después nos invitarían a comer unas pizzas que preparamos todxs juntxs.

Además de utilizar exclusivamente ingredientes ecológicos y azúcar de comercio justo, también el horno y las herramientas son de fabricación artesanal y de proximidad. Las magdalenas se elaboran en un viejo horno de ladrillos y baldosas de cerámica construído en los años 60 que se conserva prácticamente en su estado original. Como explican los productores, “a pesar de que su mantenimiento requiere un trabajo extra, la calidad de los resultados merece el esfuerzo”. Consta de una cúpula donde se realiza la cocción y una cámara, llamada hornilla, donde se quema el combustible. “Empleamos leña procedente del oliveo de los robles melojos que cubren las sierras de Piedrahita y Gredos y recortes de madera de aliso de las serrerías del río Tormes”.

En El Zorzal no solo son expertos en elaborar unas magdalenas deliciosas.  El Ruso, uno de nuestros productores, es también especialista en pájaros. Paseando a su lado nos explicó a qué pájaro correspondía cada uno de los sonidos que llegaban de los árboles.

Volvimos a Madrid muy contentas, un poquito más redonditas y más cerca del sonido del campo. La próxima vez volveremos con la promesa de ir a conocer a las nutrias y, ya de paso, comer más magdalenas.