Recetas de verano: encurtidos y crema fría de calabacín

Consumir productos de temporada solo tiene ventajas. Pero llega ese punto del invierno en que ya no sabes donde meter-te tanta acelga o ese día en pleno agosto en que el calabacín te sale por la pechera.

Por eso nos gusta compartir recetas. Julio suele ser el suministrador oficial -se las sabe todas- pero quien más quien menos, en algún momento suelta alguna manera nueva de combinar las delicias de la huerta.

Esta vez ha sido Alvaro (aka Duvi).

“Ahora que me voy sintiendo más integrado con lxs Hibridxs os voy a confesar una cosa, no me gustan mucho las remolachas y le tengo mucha manía, cercana al miedo, a los pepinos. Como en las últimas cestas han venido las dos cosas he tenido que darle unas vueltas a la imaginación para aprovecharlo todo y me he decantado por los encurtidos. ¿Es raro que no pueda ni ver una rodajita de pepino en una ensalada y en cambio me vuelvan loco los pepinillos en vinagre? “

 Encurtidos

Empecé por un experimento simple, metiendo la remolacha troceada en el líquido de un bote de pepinillos agridulces que había terminado y tras una semana macerando, el resultado me convenció más allá de mis expectativas. Ahora me he decidido a prepararlos de forma casera.

La receta se puede aplicar a múltiples verduras (tengo en mente probar con cebolla y zanahorias). Se trocean y se escaldan. Luego las ponemos a escurrir mientras preparamos el vinagre.

Ponemos una parte de azúcar y cuatro de vinagre (probar las cantidades según vuestros gustos) y lo hervimos durante unos diez minutos. Luego poner los trozos de verdura en un tarro de cristal (tiene que tener una tapa que cierre herméticamente) y verter la mezcla de vinagre hirviendo. Después calentaremos el bote al baño maría durante quince minutos, tapamos y dejamos enfriar para que se haga el vacío. Antes de cerrarlo podemos poner una ramita de eneldo en el frasco, para ello solo tenemos que esperar un poco porque el otro día en la huerta lo vi muy hermoso.

El pepino necesita un tratamiento previo. Después de trocearlo hay que cubrirlo de sal en un recipiente. Según vaya soltando agua lo iremos escurriendo periódicamente. A la media hora lo enjuagaremos bien para quitarle la sal y luego seguiremos el procedimiento habitual.

 Crema fría de calabacín con hierba buena

Esta os la envío por petición popular.

No sé a vosotrxs, pero a mí en verano me cuesta mucho tomarme una crema caliente, así que me puse a buscar cremas frías por internet y encontré una con muy buena pinta que se podía hacer fácilmente con productos Hibridxs.

Encontré una que me pareció interesante y la adapté a mi gusto. Para que nadie me acuse de plagio, os doy el enlace de donde saqué la idea, crema fría de calabacín y yogur. La verdad es que soy un fiel fan de El Comidista.

Ingredientes

Calculo que la cantidad será para unas 6 buenas raciones, cuando yo la hice la repartí entre 11 modestos cuenquitos.

  • 2 calabacines majos.
  • 3 cebollitas del tamaño de las últimas cestas.
  • 3/4 de bote de yogur natural Hibrido.
  • 1 litro de caldo de verduras (estoy convencido de que uno de cocer verduras será estupendo, pero yo tuve que recurrir a uno comercial).
  • 1 poquito de tomillo seco (la unidad de medida de los poquitos no está estandarizada, pero es la que yo suelo usar)
  • Aprox. 1 cuchara de semillas de sésamo blanco (ya sé que esto no es muy habitual, pero si eres un friki de la comida japonesa es un ingrediente básico)
  • Hierba buena fresca (yo puse las hojas de 3 ramitas, pero la próxima vez pondré una rama más)
  • Aceite de oliva
  • Sal

1. Picamos las cebollas y las ponemos a pochar con un poco de aceite.

2. Cortamos los calabacines en trozos pequeñitos y los añadimos a la cebolla pochada, le ponemos sal y lo rehogamos. La sal hará que el calabacín suelte agua, haciendo que se hablande y que al mezclarse con el aceite se dore bien.

3. Ponemos el tomillo, la hierba buena y las semillas de sésamo. Le damos unas vueltecitas para que la hierba buena al calentarse suelte todos los aromas.

4. A continuación ponemos el caldo y dejamos hervir y que el caldo reduzca un poco. Dejamos enfriar

5. Cuando la mezcla se haya enfriado (supongo que para que el yogur no se corte, no lo tengo muy claro pero por si acaso yo no me la juego) añadimos el yogur y lo trituramos todo. Corregir de sal.

6. Servir directamente del frigorífico.

7. Si quereis empezar a disfrutarlo con la vista, podemos decorar, una vez emplatado, con unas semillas de sésamo negro (me vuelvo a remitir al frikismo de la comida japonesa) y un par de hojas de hierba buena.

 

Espero que os guste.

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