Pasta fresca, fresca

En Híbridxs lo mismo nos ponemos a un roto que a un descosío y el viernes nos pusimos manos en la pasta. En el último encuentro de Rurales Enredadxs, unas cuantas integrantas e integrantos del grupo participaron en un taller para hacer pasta fresca y no quisieron tardar demasiado en poner la teoría en práctica. El viernes nos juntamos unas 12 personas en casa de Alvaro (Duvi) y con las manos en la masa de Sabina de banda sonora, nos pasamos más de cuatro horas cocinando eso sí, con un resultado exquisito.

Las pastas frescas al huevo se hacen con harina y huevos, a veces se le añade un poco de agua, sobre todo dependiendo el tipo de harina o el tamaño de los huevos. En otras ocasiones solo se añaden yemas de huevo. Hay recetas tradicionales que llevan hasta 40 yemas de huevo por kilo de harina. En general, para 1/2 kilo de pasta utilizaremos 1/2 kilo de harina corriente y 3 huevos grandes. Además tendremos a mano más harina. En Híbridxs los huevos los estamos pidiendo al El Majadal, que, según explican en su blog, ” es un proyecto de una granja de gallinas ponedoras libres, con alimentación sana, natural y equilibrada que nace de un profundo respeto  y compromiso con el medio ambiente y la salud humana” . La harina que se ha pedido en el grupo procede de Despelta una empresa de Guadalajara que ha recuperado el cultivo y aprovechamiento de la espelta, elaborando con ella varios productos como harina y pastas alimenticias. La espelta consiste en variedades de trigo primitivo, antecesoras de los trigos hoy en día cultivados, que fueron desplazadas de nuestros campos por motivos básicamente de productividad.

Hacemos un volcán con la harina y cascamos los huevos dentro. Amasamos poco a poco mezclando primero con la punta de los dedos y después con toda la mano. Hay que hacerlo con energía, que quede bien ligado todo. Obtendremos una masa ligeramente dura y se tiene que despegar de las manos. Si nos queda muy seca añadimos un poco de agua y si esta húmeda un poco de harina.

Dejamos reposar la masa para que la proteína se desarrolle y coja cuerpo. El tiempo es de una media hora tapada con film.

Después dividimos en varias bolas la masa y con un rodillo la alisamos ligeramente, lo suficiente para pasarla por los rodillos de la máquina de hacer pasta.

Al pasarla por los rodillos al principio notaremos como se puede arrugar un poco o que pueda estar un poco blanda. No pasa nada, ira cogiendo cuerpo al pasarla más veces, 5 o 6 por número del rodillo. Del más ancho al más fino, o hasta el grosor que queramos darle.

Cocemos la pasta fresca en abundante agua con sal para que suelten la harina que llevan adherida y que puedan cocer libremente. El tiempo vendrá determinado por el grosor de la pasta. Desde los 2 hasta los 5 o 6 minutos incluso.

Y para acompañarla, como os guste más. Valentina hizo una salsa riquisísima con tomate y Sandra otra igual de buenísima con pimientos y almendras.

Empezamos a cocinar a las siete de la tarde, terminamos de cenar sobre las doce de la noche y la música siguió sonando hasta esa hora en la que ya no se mira el reloj…

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