Híbridxs: lo que no somos como grupo de consumo

¿Grupo de consumo? Os preguntaréis,¿ eso que es? Vale, no es sencillo  y quizás lo mejor para aclarar dudas sea comenzar diciendo lo que no somos porque aunque pueda parecer lo contrario mucha gente tiene unas ideas digamos extrañas o peculiares con respecto a nuestra realidad.

Comencemos entonces. Lo primero que tenemos que decir  es que no somos un grupo de personas que se reúne una vez al mes para ir de compras a la sección gourmet de unos grandes almacenes. ¿Desilusionados? ¿Solo un poco? ¿Y si aclaramos que tampoco somos unos hippies trasnochados? porque, seamos sinceros, ¿quien ha visto un hippie en este país que no haya sido en una película de Alfredo Landa? ¿Sorprendido? ¿No? Bueno para acabar con los desmentidos, que tampoco es plan de  hacer esto muy largo, tampoco somos todos vegetarianos estrictos, en el grupo y hasta donde se, nos juntamos vegetarianos estrictos, vegetarianos culpables, carnívoros culpables, carnívoros a secas y omnívoros sin complejos.

Pero, ¿qué es lo que somos?

Y ahora empieza la parte difícil de verdad que es definir lo que somos. Somos un grupo de personas cada uno de nuestro padre y nuestra madre, a las que les une una serie de ideas.  ¿Cuáles? La primera el convencimiento de que otro modelo de sociedad es posible, un modelo respetuoso con el medio ambiente, un modelo donde se intenta pagar un precio justo por los alimentos, donde  se valore como se merece el trabajo de las personas, un modelo en fin que prime el decrecimiento sobre el consumo desaforado.

¿Que significa respetuoso con el medio ambiente? Significa que los productos que consumimos se han cultivado o criado siguiendo unos criterios que evitan un uso extensivo de la tierra así como una contaminación de la misma. E igualmente evitamos en lo posible el consumo de productos cuyo origen este demasiado lejano a nuestra ciudad para evitar de este modo, el abuso en el uso de vehículos. Así por ejemplo, las verduras se han criado en huertas cercanas, sin utilizar otros abonos que los orgánicos -entiéndase por esto que el único abono utilizado es caca de vaca o de caballo-,  utilizando para el control de plagas métodos tradicionales que evitan el uso de plaguicidas industriales, e intentando recuperar variedades locales, que la presión de la industria había abocado a la desaparición. De esta forma intentamos contribuir también a la conservación de unos conocimientos y una forma de hacer que estaban abocados a desaparecer implicando un empobrecimiento cultural que sin ser conscientes nos afecta a todos.

¿Que es eso de intentar pagar un precio justo y se valore el trabajo de las personas? Lo admitimos, quizás a primera vista pueda parecer que el precio que pagamos por los productos sea un poco – solo un poco- mas caro  que lo que pagaríamos por los mismos en el súper, pero sabemos que lo que estamos pagando va directamente a manos de las productoras que no hay por medio una cadena interminable de intermediarios que se enriquecen simplemente por estar ahí. Unas productoras a las que conocemos, a las que podemos poner cara. Con las que hemos compartido risas y jornadas en la huerta en las que hemos intentado ayudar en la tarea de sacar adelante una producción y que también nos ha hecho conscientes de la dificultad, el tiempo y la enorme cantidad de trabajo que lleva sacar adelante un cultivo. Sin hablar del salto de calidad en el sabor y la calidad de los productos que consumimos. Vale que los productos son mas feos que los que vemos en las tiendas pero una vez que has probado un producto -ya sea cebollas, pepinos, tomates- cultivado ecológicamente es difícil que vuelvas a comer de otro tipo.

Ya pero,  ¿qué es eso de un modelo de en fin que prime el decrecimiento sobre el consumo desaforado? Reconozcámoslo, vivimos en una sociedad donde el patrón que manda es el consumo, tanto consumes tanto vales podría ser el lema de nuestra época. Una época donde primero se crea la necesidad de consumir, da igual lo que sea  y luego la misma sociedad se ocupa de cubrir ese anhelo artificialmente creado. Nosotros, al menos  en nuestra faceta alimentaria, hemos decidido salirnos de este patrón, consumiendo únicamente productos de temporada, ajustando con los productores en la medida de lo posible que productos y en que cantidad consumiremos y evitando gracias a esto tener que ir cada dos días al  super, donde al final sales con un montón de productos que realmente no necesitas y ahorrando de paso un dinero que hace en realidad no sea mas caro, como dijimos en el punto anterior.

Por ultimo y volviendo a los desmentidos. No, no somos unos ilusos que creen que van a cambiar el mundo, sabemos y asumimos que nuestra posición por lo menos y mientras la sociedad en su conjunto no sea consciente de que el modelo actual de producción y consumo es insostenible es y será  minoritario, pero si creemos que lo que hacemos es justo y responsable.

Julio.

Y para muestra de lo que no somos, más vale una imagen que unas cuantas palabras.

Híbridxs asambleándose.

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Híbridxs alimentándose.

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Híbridxs estiercolándo.Image

Híbridxs sonriendo.

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2 comments

  1. Gustavo · marzo 7, 2012

    Como primera impresión, si imagine que todos eran vegetarianos, ahora sé que todos no lo son.
    Su propuesta es muy interesante sobre todo porque ya la están practicando y no es un discurso más. Los felicito¡¡¡
    Estaré atento a sus actividades.

  2. Claudia · marzo 8, 2012

    Me gusta! Hibridxs, qué buena idea!

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